Saltar al contenido principal
Artículo

Del 'hype' a la responsabilidad: el "AI washing" como riesgo para los directivos y administradores

Nuestro informe Risk & Resilience: Ciberamenazas y evoluciones tech 2026 analiza la nueva realidad cibernética, incluidas las amenazas y las ventajas que conlleva el avance de la IA. Sigue leyendo para conocer las reflexiones de Bethany sobre los riesgos del "AI washing". 

Se habla mucho de la IA, al igual que ocurrió con las anteriores oleadas de la tecnología digital, la nube y el big data, pero las afirmaciones sobre la IA suelen ser difíciles de respaldar, lo que deja tanto a las empresas como a sus inversores expuestos a riesgos latentes.

En el ámbito del riesgo, este tipo de "AI-washing"1 es solo el último de una larga lista de retos en materia de divulgación. El "greenwashing"2 ha dado lugar a multas de millones e incluso miles de millones de dólares3, mientras que el "tariff-washing"4, aunque sigue siendo un riesgo emergente, ya ha provocado demandas colectivas en Norteamérica5, y ahora las divulgaciones relacionadas con la IA se enfrentan a un escrutinio similar.

Por parte de los inversores, donde las empresas pueden hacer afirmaciones grandilocuentes sobre una IA "transformadora" y seguir obteniendo sólidas valoraciones en sus salidas a bolsa, el estado de ánimo ha cambiado. Los inversores deben y están tomando conciencia rápidamente para no verse atrapados por pérdidas.

La creciente brecha entre lo que se afirma sobre la IA y la realidad se está convirtiendo rápidamente en un riesgo tangible, con consecuencias normativas, legales, financieras y reputacionales.

Señales normativas

La UE se ha situado a la vanguardia tras la introducción de la Ley de IA⁶ a mediados de 2024, que incluye multas de 35 millones de euros o el 7 % de los ingresos anuales globales por falsear ante los reguladores si un sistema es IA, cómo funciona o cómo se clasifica7. En Estados Unidos, por su parte, en diciembre de 2023 se produjeron las primeras señales de alerta a través de una clara advertencia8 del entonces presidente de la SEC, Gary Gensler:

"No lo hagáis". Al mes siguiente, la SEC advirtió contra los "fraudes" que realizaban afirmaciones "poco realistas" sobre la IA9. Dos meses después, anunció la resolución de los cargos10 contra dos asesores de inversión por tergiversación en materia de IA. Aunque modestas, las sanciones combinadas de 400 000 dólares fueron las primeras en cargos por uso engañoso de la IA y deben considerarse como una advertencia.

Claridad sobre la IA frente al 'autobombo'

Para las empresas que afirman utilizar la IA

Dado que no existe una definición estándar de "IA", las empresas suelen ampliar el alcance del término para incluir tecnologías básicas; por ello, los administradores y  directivos (D&O) deben definir claramente cómo se utiliza el término, evitar palabras de moda ambiguas y respaldar todas las afirmaciones con pruebas para reducir el riesgo legal y reputacional.

Por el contrario, las herramientas de IA ahora pueden examinar todo con rapidez y a gran escala; desde presentaciones y documentos hasta publicaciones en redes sociales y anuncios de productos: ningún canal queda exento. Y una vez que la IA se vincula al crecimiento, la diferenciación o la valoración, cualquier defensa posterior en torno a limitaciones o bajo rendimiento puede ser fácilmente refutada. Los consejos de administración necesitan políticas y formación para toda la empresa para mantener la veracidad de las afirmaciones sobre IA desde el principio.

Los seguros también están cambiando. Los directivos y consejeros deben comprobar que las responsabilidades específicas de la IA estén explícitamente cubiertas por cláusulas cibernéticas o tecnológicas. Paralelamente, las aseguradoras pueden examinar la gobernanza y los controles de la IA durante la suscripción, especialmente en mercados con alto índice de litigios como el de EE. UU.

Para los inversores que respaldan a empresas basadas en la inteligencia artificial:

Los inversores pueden sufrir pérdidas económicas considerables e incluso verse cuestionados por su propia falta de 'due dilligence'. A medida que aumentan los casos y se intensifica el escrutinio, deberían seguir el ejemplo de los reguladores y exigir una información precisa y equilibrada que demuestre que las empresas no están «exagerando capacidades sin fundamento».11

Dado que la responsabilidad recae en última instancia en el consejo de administración, un seguro de responsabilidad civil puede ayudar a absorber el coste de los litigios de los accionistas y las reclamaciones relacionadas, pero debe considerarse como una red de seguridad financiera, no como una estrategia de riesgo. La verdadera protección comienza antes: una gobernanza clara, una toma de decisiones disciplinada y una diligencia debida rigurosa en la fase de evaluación. La mejor defensa contra el "AI-washing" es tratar las afirmaciones sobre IA como si fueran financieras: si no se pueden demostrar el uso, los datos, la gobernanza y los resultados, el riesgo recae en última instancia en los inversores, no solo en los operadores.

 

  • Headshot of Bethany Greenwood

    Bethany Greenwood

    Chief Executive Officer of Beazley Furlonge Limited and Group Head of Specialty Risks