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¿Qué relación guarda un vendedor de brebajes
con exagerados mensajes?

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Clark Stanley fue un herbolario estadounidense y curandero charlatán que vendía aceite de serpiente a ferroviarios y mineros en ferias por todo Estados Unidos a principios de los años 1900. 

Afirmaba que su linimento estaba hecho de serpientes de cascabel y que podía curar desde dolores de espalda hasta el reumatismo. Pero el autoproclamado “Rey de las Serpientes de Cascabel” acabó decepcionado cuando primero los clientes y después la Oficina de Química (hoy la FDA) lo desenmascararon.

Cuando la Oficina analizó su linimento, descubrió que no contenía aceite de serpiente. En realidad, estaba hecho de aceite mineral, grasa de vaca, pimiento rojo y trementina. El rey fue destronado. La Ley de Alimentos y Medicamentos de 1906 se aprobó para evitar prácticas así y Stanley fue multado con 20 dólares (unos 490 dólares actuales) por sus afirmaciones fraudulentas.1

  • Larga vida al Rey

    El “aceite de serpiente” de hoy toma muchas formas, y quizá la más potente de todas sea la inteligencia artificial.

    La IA tiene el potencial de transformar todos los aspectos de la vida moderna: desde la sanidad hasta el transporte, y desde la educación hasta las finanzas. Aunque aún no está claro si será un avance completamente positivo, algunos beneficios son innegables. Por eso, la tentación de afirmar que la IA participa en cualquier operación diaria es casi irresistible.

    Un fabricante global de refrescos lanzó una edición limitada afirmando que había sido co-creada con IA… una afirmación que luego se descubrió exagerada con fines de marketing. Una segunda campaña, lanzada durante el Festival de Colores de la India, añadió un toque moderno a la tradicional bebida Thandai e incluso sugirió que la marca terminara en “.ai” en lugar de la “i” habitual.

  • Cuidado con los falsos ídolos

    En ambos casos, las campañas estaban más centradas en aprovechar el entusiasmo en torno a la IA que en mostrar una innovación real basada en IA. Pero al exagerar su papel, surgió la preocupación de que estas afirmaciones pudieran inducir a error a los consumidores y crear expectativas poco realistas.

    Los directivos deben ser transparentes y precisos en cualquier declaración relacionada con IA si quieren mitigar el riesgo del “AI-washing”. No hacerlo puede traducirse en problemas serios: daño reputacional, sanciones regulatorias o incluso demandas colectivas por parte de accionistas.

    En Beazley entendemos la complejidad de operar en este entorno. Asumimos todo tipo de riesgos mientras ayudamos a nuestros clientes a resolver problemas. De hecho, se podría decir que disfrutamos ayudando a las empresas a navegar este campo de minas… sin recurrir al aceite de serpiente al final del d.ia.

Nuestros productos

Ofrecemos una amplia gama de productos para organizaciones grandes y pequeñas, centrados en diferentes áreas, como Management Liability / D&O, RC Sanitaria, Media.