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¿Qué relación tienen un campanario medieval y un servidor digital?

Pisa tower hero illustration

En la próspera Pisa del siglo XII, en plena expansión y llena de ambición, 1173 vio nacer la construcción de un monumental campanario. Un proyecto concebido con grandeza, aún ajeno a la fama que alcanzarían sus fallos.

El proyecto era un símbolo de orgullo cívico y devoción religiosa, pero en apenas cinco años la torre empezó a inclinarse. ¿El origen del problema? Un terreno demasiado blando y unos cimientos excesivamente superficiales. Aun así, la obra continuó. Los constructores ajustaron cada nuevo nivel para compensar el ladeo progresivo, un método que dio a la torre su curva característica y su nombre definitivo: la Torre Inclinada de Pisa.

El error inicial fue simple pero crítico, y desencadenó uno de los fallos arquitectónicos más conocidos de la historia. Los retrasos se prolongaron durante generaciones. Para la década de 1990, la torre estaba al borde del colapso y se invirtieron más de 30 millones de euros¹ en reforzarla.

En la actualidad, sistemas satelitales y terrestres monitorizan cualquier desplazamiento, lo que la convierte en uno de los monumentos más vigilados del mundo. Hoy nos parece encantadora, pero fue un quebradero de cabeza estructural durante siglos.

Un relato de errores modernos

Demos un salto en el tiempo hasta el presente: los errores siguen ocurriendo, solo que ahora son menos pintorescos y sus consecuencias mucho más severas. En la industria moderna, donde la tecnología prospera, el riesgo ya no se limita a los fallos estructurales.

Se manifiesta en salas de servidores sobrecalentadas, alarmas contra incendios sin probar o generadores de respaldo para emergencias olvidados en un rincón y cogiendo polvo. En edificios inteligentes y plantas de alta capacidad, pequeños descuidos pueden escalar de forma fulgurante y desencadenar incendios, incumplimientos normativos y graves interrupciones operativas.

Tomemos el incendio de OVHcloud en 2021. Esta vez, la estructura no era de mármol, sino un centro de datos en Estrasburgo, Francia, al servicio del mayor proveedor de alojamiento web de Europa. El fuego dejó 3,6 millones de sitios web² fuera de servicio, obligó a los clientes a improvisar soluciones y provocó daños estimados en 105 millones de euros³.

Pese a su nivel tecnológico, la instalación carecía de protecciones básicas, como mecanismos de corte eléctrico o sistemas automáticos de supresión de incendios en áreas críticas. Otra tormenta perfecta provocada por descuidos esenciales. OVH ha sido condenada a pagar 250.000 euros a dos clientes que perdieron datos, y el impacto no termina ahí: más de 130 afectados se han sumado a una demanda colectiva⁴. Porque incluso los sistemas más avanzados necesitan una previsión clásica.

Cuando fallan los cimientos

Casos así revelan una verdad básica: los sistemas avanzados también tropiezan cuando se pasan por alto los cimientos. El riesgo cambia de forma, pero la resiliencia sigue siendo imprescindible.

En Beazley, ayudamos a las empresas a detectar vulnerabilidades a tiempo, reforzar lo esencial y a estar preparadas ante las consecuencias de pequeños errores que no se han atajado a tiempo. Y es que, ya se trate de una torre de mármol o de una infraestructura tecnológica moderna, el resultado es el mismo: los fallos cometidos al principio del camino dejan una larga estela…

Nuestros productos

Ofrecemos una amplia gama de soluciones para organizaciones grandes y pequeñas, con foco en las áreas clave de Ciberriesgos, Responsabilidad medioambiental, Daños Materiales y Responsabilidad Civil de Directivos (D&O):